Antes de iniciar cualquier aventura
empresarial es más que recomendable elaborar un plan de negocio, donde reflejar
claramente y por escrito los distintos aspectos de nuestra actividad. No hay
que escatimar tiempo en su realización, ni dejarse nada en el tintero. De él
dependerá que el negocio siga adelante. Así que, atento a las reglas que todo
plan debe seguir.
1.- Haz tu primera inversión en
una buena estructuración del plan
El tiempo que se emplea en el
desarrollo de este documento debe entenderse como la primera y más importante
inversión que se va a hacer como empresa. Es más, la empresa comienza su
andadura real en el momento en que se desarrollan por escrito las ideas que
teníamos en mente, hay que hacerlo de forma estructurada; se trata de exponer
sobre qué responsabilidades vamos a asumir, qué gastos son necesarios, que beneficios
podemos conseguir, qué compromiso adquiere cada socio en la empresa, etc. El
plan de negocio en sí mismo puede ser considerado como una herramienta de
marketing y nos servirá de presentación para conseguir financiación, ya que los
posibles inversores necesitan conocer la viabilidad del proyecto.
2.- Una presentación con cara y
ojos
En definitiva, el plan de negocio
debe recoger todas las claves y previsiones de la actividad presencial pero
escrito de una forma sencilla, ya que va dirigido al propio emprendedor. Si
hubiera que hacerlo a terceras personas, se puede optar también por una presentación
multimedia. El documento debe comenzar con la presentación de la empresa o
resumen del proyecto y una presentación de los promotores a modo de currículo
de quién es cada uno de los empresarios. En todo caso, lo que debe quedar claro
es la idea de negocio, la evolución del proyecto: sus orígenes y estado actual,
su valoración con puntos fuertes y débiles. A la hora de tener un formato, casi
todos siguen unas reglas comunes: un dossier principal breve, con un resumen corto
sobre las conclusiones del estudio de mercado, comentarios relacionados con los
estudios financieros y una exposición de los datos técnicos; y un resumen
obligatorio de una o dos páginas donde se exponede una forma más atractiva una
síntesis de todos los aspectos del proyecto.
3.- Define el producto
Puede parecer una obviedad, pero
hay que analizar de forma detallada el producto que se quiere ofrecer,
explicando en qué se diferencia de lo que ya existe en el mercado. Este aspecto
es muy importante; no hay que olvidar enumerar las ventajas, cualidades técnicas,
económicas y comerciales del producto y un estudio del mercado al que va
dirigido. Lo interesante sería preguntarse: qué necesidades cubre y cuál será
su público objetivo. En un mercado actual tan competitivo hay que ser
originales a la hora de buscar una idea, pero también en el momento de
exponerla.
4.- No te olvides de la
competencia
En esta misma línea no hay que
olvidar analizar: qué competidores existen, cómo trabajan y cómo venden, cuál
es su mercado; y a raíz de ahí tratar de averiguar qué ventajas e
inconvenientes va a presentar nuestra empresa con respecto a ellos. Es
importante dedicar un apartado a las barreras que nos podemos encontrar a la
hora de entrar, para tratar de poner soluciones. Las más comunes son las
relacionadas con las economías de escala. los costes de fabricación disminuyen
a medida que aumenta la producción debido a la existencia de costes fijos elevados.
Esto aventaja a las empresas ya consolidadas en el sector ;sectores que
requieren gran capital y dificultades para acceder a los canales de
distribución.
5.- Cuenta con un buen plan de
marketing
Basta con seguir una serie de
pasos para despertar el interés del público por comprar. Ese es el objetivo que
persigue un buen plan de marketing. Hay que estudiar las variables comerciales
del proyecto: el producto, precio, distribución y comunicación. De esto se
encarga el plan de marketing que debe estar adecuado a la estrategia global de
la empresa, debe ser cualificable, revisable y, sobre todo, práctico, y debe
contener metas alcanzables. Las ventajas de tener un buen plan de marketing es
que sirve de conexión entre los distintos departamentos dela empresa y ayuda a
detectar nuevas oportunidades de negocio. El plan de marketing debe estar
basado en un estudio de mercado. En él se establecen las políticas adecuadas
para introducir en el mercado un producto o servicio y se explica cómo se
espera que evolucione. Existen distintos modelos desde el marketing mix, que
engloba el estudio de variables como el producto, el precio y la distribución,
al merchandising.
6.- Se exhaustivo en los procesos
de producción y compras
El plan de empresa debe reflejar
toda una planificación de la producción y compras que explique cómo se van a
fabricar los productos que se han de vender y que incluya tanto la selección de
proveedores y fijación de las fechas de entrega y de las cantidades a las características
técnicas de materias primas y materiales, análisis de sus costes y los
controles de calidad; así como la gestión de existencias. Además, de otro
aspectos fundamentales de almacenaje y costes. Para realizar esta parte del
plan hay que tener en cuenta si existe necesidad de una maquinaria determinada,
los costes de fabricación o prestación de servicios, la organización del
proceso productivo y la compra de materias primas y productos necesarios.
7.- Preséntate y presenta a tu
equipo
¿Quiénes sois? ¿Cuál es vuestra
experiencia profesional? ¿Y la experiencia en el sector en el qué queréis
trabajar? Estas preguntas deben encontrar respuesta en el plan de negocio: hay
que presentarse y hacerlo de forma correcta. Deberá quedar patente quiénes son
los socios, quiénes los que invierten, el organigrama de la empresa y las funciones
de cada uno, así como las responsabilidades que se otorguen yla distribución de
tareas. Conocer de antemano el equipo humano con el que contará la empresa es un
paso importante para contemplar gastos previsibles y el tiempo que se empleará
en la selección y formación delos empleados y cómo evolucionará esa plantilla.
Es interesante, dependiendo del tamaño de la empresa, contar con un
departamento de recursos humanos y utilizar los servicios de una empresa de
selección de personal.
8.- Estudia bien las obligaciones
legales, fiscales y laborales
Determinar la forma jurídica de
la empresa y las obligaciones fiscales que debemos atender es un apartado
indispensable en el plan de negocio y que debe estar muy bien reseñado. Se
supone que antes de decidirse por un sistema jurídico u otro ya se habrá
escogido entre las diferentes posibilidades la más conveniente. A la hora de
montar una empresa nadie está exento de efectuar toda una serie de trámites fiscales.
La relación de la empresa con posibles trabajadores que contrate también debe
estar explicada: qué tipo de contratos, duración, expectativas, etc. Además,
hay que enumerar los distintos permisos que se precisen obtener para desarrollar
la actividad empresarial.
9.- Especifica el sistema de
cobro a los clientes. De dónde provendrán los ingresos.
Todos esperan la llegada de este
punto: cómo vamos a subsistir, de dónde se obtendrán los ingresos, cómo
cobraremos a los clientes. Todos estos aspectos deben ir relacionados con el
tipo de actividad que tengamos entre manos, esto quiere decir que no es lo
mismo una empresa de artículos de moda que otra de servicios a empresa, la
forma de pago es diferente. Lo que debemos indicar siempre es el plazo de cobro
a clientes y el plazo de pago a proveedores. El objetivo es no entrar en situaciones
críticas, hay que generar los recursos suficientes para atender posibles deudas
y recuperar dinero invertido.
10.- Detalla el plan de
inversiones
Una vez definido nuestro concepto
de negocio, sus objetivos, sector de actuación, expectativas y directrices de
trabajo toca adentrarse en el laborioso mundo de las inversiones. Un ámbito
fundamental y necesario. Hay que elaborar presupuestos, saber dónde se va a
gastar el dinero y cuánto, y estudiar qué tipo de inversiones se van a realizar
y de qué modo. En definitiva, averiguar de dónde provienen los recursos financieros
con los que la empresa iniciará su actividad: si de dinero o de propiedades y
qué hacer con ellas. Es la parte más compleja, si se quiere ver así ya que los
presupuestos tienen por objeto expresar en términos económicos el contenido del
plan de negocios y su simplicaciones.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario