El
hombre empieza a aceptar la realidad en el momento en que, con gran humildad:
-
vence las resistencias de su egocentrismo (egoísmo, amor propio, orgullo
personal).
-
tiene el valor de aceptarse como es, con todas sus limitaciones.
-
reconocer las imperfecciones de los demás, sin molestarse por ellas y sin
pretender cambiarlos.
Asumiendo
una actitud de compresión y tolerancia, la persona se siente bien consigo misma
y deja que los demás vivan su propia vida. con un poco de esfuerzo y de buena
voluntad es posible elevar los niveles de tolerancia, aceptar las divergencias
básicas de los individuos.
Cómo manejar el miedo y la ansiedad
para
eliminar el miedo y la ansiedad, que llega cuando se aproximan los peligros que
pueden ocurrir, es necesario creer más en las propias posibilidades y valorarse
más, tener la humildad suficiente para vencer las resistencias del
egocentrismo, del orgullo, del amor propio exagerado, que nos permitan aceptar
y superar las críticas negativas, las propias limitaciones y también los
fracasos.
Para
conseguir todas estas cosas es de enorme ayuda:
-
descubrir algo que nos motive (metas a lograr).
-
aplicar las técnicas de la autosugestión y de la autoimagen positiva.
Autosugestión
positiva: la autosugestión positiva nos ayuda a eliminar el miedo y la
ansiedad. consiste en una breve relajación, respirando despacio y profundamente,
durante unos cinco minutos, dándole al subconsciente de modo convincente
sugestiones o mensajes como éste: “tengo capacidades para hacer muchas cosas.
quiero realizarlas. voy a realizarlas”.
Autoimagen
positiva: un pequeño ejercicio de imaginación hecho diariamente durante algunos
minutos, puede ser muy útil. imagínate realizando con gusto determinada tarea o
actividad, de modo agradable y tranquilo, con desenvoltura y buenos resultados.
además, tienes que hacer al hábito de reconocer con realismo tus cualidades y
elogiarte.
Cómo vencer el estrés.
Cuando
invertimos el orden de los valores y damos el primer lugar al trabajo, el
segundo a la familia y el tercero a dios y a los valores espirituales, entramos
en conflicto con nosotros mismos.
Dejarse
absorber por el trabajo nos lleva muchas veces al estrés. la persona estresada
no siente motivación alguna ni para vivir ni para relacionarse debidamente con
la familia. son manifestaciones de la persona estresada: manos sudadas y frías,
tensión muscular, dolores lumbares, insomnio, mareos, falta de memoria,
cansancio, desinterés por el trabajo, hipertensión arterial, gastritis...
Podemos
vencer el estrés siguiendo el orden de los valores, es decir, dando la vida el
primer lugar a dios, el segundo a los demás y el tercero al trabajo.
También
ayuda a la superación del estrés la oración, la relajación, el descanso y
realizar actividades gratas para la persona.
Encontrarle un sentido a la vida
1.
el aburrimiento y la falta de sentido son la gran enfermedad de nuestro tiempo.
“¡cuántas
veces experimentamos el sentido profundo de asco y vaciedad, de desamparo e
insatisfacción creciente, que se convierten en auténtica angustia! ¡es como si
la vida hubiera perdido su sentido.!”
es
frecuente que se filtre en el seno de una existencia aparentemente ordenada y
sin causa conocida, una ansiedad difusa, un sentimiento vacuo, una tendencia a
deprimirse y un estado permanente de tensión.
el
aburrimiento y la tristeza llegan cuando hacemos las cosas porque hay que
hacerlas; cuando nos guiamos no por la convicción de lo que somos o hacemos
sino por las apariencias; cuando no damos un paso para mejorar nuestras
actitudes, nuestros modelos de pensamiento y acción.
la
neurosis de la rutina es la neurosis de nuestro tiempo.
el
resultado positivo completo a veces no se da porque la persona no tiene valor
de enfrentar las situaciones o no está dispuesta a asumir todas las
responsabilidades de la vida.
pero
si el individuo tiene motivaciones para hacerle frente a los problemas y da un
paso en el mejoramiento de sus actitudes, el resultado es un crecimiento total
en los valores, en la vida de hogar y las relaciones con dios.
huir
de sí mismo, no enfrentar los problemas existenciales aumentan el hastío y la
falta de sentido en la vida.
Descubrir
valores y objetivos motivacionales.
Nosotros
hoy ignoramos lo que sentimos y queremos. nos faltan intereses inmediatos,
carecemos de ideales. no tenemos objetivos claros. sufrimos pobreza de valores.
nos faltan motivaciones.
el
hombre puede ser más fuerte que los acondicionamientos internos o externos y
puede enfrentarnos cuando algo le interesa y siente que hay cosas que valen la
pena.
el
sentido de la vida y los valores son las “razones”, las “motivaciones” que
“mueven” al hombre para que asuma determinados comportamientos, como ser más
fuerte y resistir.
para
combatir el aburrimiento y la falta de sentido hay que descubrir todo lo que
nos pueda motivar en la vida: pintar, escuchar música, practicar deportes,
cultivar plantas, leer, estudiar, cuidar y mantener las amistades, luchar por
los propios ideales o causas, vivir los valores espirituales...
Es
más fácil eliminar el aburrimiento, la vaciedad interior, la depresión y el
hastío personal cuando luchamos apasionadamente por determinados ideales,
valores e intereses. nacerá entonces la alegría de vivir.
No
ser ni esponjas de imanes.
es
muy común encontrarse con personas que son como esponjas o imanes, a las que se
les vienen encima todos los problemas de los demás.
Es
necesario:
a)
mantenerse a cierta “distancia” emocional del problema, sin dejarse envolver en
él.
b)
no dar “demasiada importancia” a ciertos problemas del otro.
c)
verle siempre a los hechos, a las personas y a la vida el “lado positivo”. el
buen humor le permite al hombre, mediante el distanciamiento de sí mismo, de
todo y de todos, dominarse y dominar la situación.
d)
muchos problemas no son otra cosa que la consecuencia lógica del propio juicio
crítico, que sobrevolora o empequeñece a las personas, los conceptos y los
acontecimientos que influyen en la vida de cada uno.
Evitar los sentimientos de culpa.
Hay
circunstancias en la vida que hacen nacer en las personas los atormentadores
sentimientos de culpa y les hacen asumir actitudes de autocastigo.
¿Aceptas
tus “posibles omisiones” con relación a las personas que amas?. tú no eres una
persona capaz de hacer todas las cosas. tal vez hiciste todo lo que estaba en
tus manos, en aquel momento.
Perdonarnos
a nosotros mismos y pedir a dios su perdón, nos hace más fácil aceptarnos como
somos y continuar trabajándonos como personas que van cmino de lo que deberían
ser. para perdonarnos a nosotros mismos necesitamos tener mucha humildad y orar
mucho.
Enfrentar
con valentia los propios problemas y carencias.
“hay
que encarar con valor los propios problemas y las propias limitaciones
personales. hay que hacerlo con realismo, de manera honesta y adulta.”
Culpar
a los demás no ayuda a resolver ningún problema personal, si antes no se asumió
la propia culpa.
Atribuir
parte del problema personal a los demás , puede aliviar la culpa, pero
seguramente no resuelve el problema.
Hay
personas que sufren de “complejo de víctima” durante toda la vida y hacen hasta
lo imposible para cargarlos sobre las espaldas de los demás.
la
integración armoniosa de nuestros impulsos, junto al control y cultivo de
nuestros sentimientos, nos hará crecer como personas, hará posible el dominio
del propio ser, que se deberá donar después a otra persona.
el
que no haya logrado esta libertad interior, ni se posee él mismo, ni podrá
entregarse a otro. quedará a merced del momento, de los instintos, de sus
caprichos, del buen o mal humor. vivirá a nivel infrapersonal.
ii.
los sentimientos en la relación padres – hijos. como manejarlos
Factores
en la relación e comunión de padres e hijos.
1.
la personalidad de los padres
2.
la relación de pareja de los padres
3.
la autoridad de los padres
4.
el efecto y el respeto
5.
la franqueza y la comprensión
6.
la edad de los hijos.
1. la personalidad de los padres.
-
los niños aprenden por imitación: los padres pueden ser retraídos y poco cariñosos,
superficiales o egoístas, expresivos y entusiastas en sus relaciones.
probablemente comunicarse con los demás les cueste mucho o poco. pero como son
los padres, así serán los hijos.
-
los niños aprenden más por lo que ven que por las recomendaciones que les dan
sus padres.
2. la relaciones de pareja de los padres
hay
padres que apenas tienen problemas con los hijos, ellos han hecho de sus hijos,
desde el comienzo, su preocupación más urgente y esencial. cuando los padres de
familia tienen dificultades en su vida afectiva y de convivencia, a la hora de
tomar decisiones sobre sus hijos y de fijarles los límites, ¿quién lo hace?.
cuando
los padres sienten problemas en forma absorbente y central, los hijos se
sienten muy pocos atendidos. nace en ellos el resentimiento hacia los padres y
se colocan a la defensiva en todo lo que tengan que ver con ellos. cuando los
padres viven en desacuerdo general, su reflejo se ve los resultados:
discusiones más o menos violentas:
-
sobre sus propias relaciones.
-
sobre el trabajo y el dinero.
-
sobre asuntos morales
-
sobre los modos de relacionarse con los hijos.
los
hijos entonces tomarán partido a favor de uno o de otro, según las
circunstancias. cuando los padres han renunciado a comunicarse entre ellos, se
crea un ambiente donde el diálogo entre los padres e hijos se hace cada vez más
difícil.
hay
otras situaciones de los padres que afectan a los hijos:
-
los fracasos no superados.
-
las fugas en el alcoholismo.
- la
ocupación profesional exagerada.
-
las frecuentes actividades sociales.
La autoridad de los padres.
hay
una autoridad paterna mal entendida:
-
cuando los padres no dan a sus hijos ninguna norma ni les limitan el campo de
acción y de expresión. en estas situaciones el hijo se puede sentir perdido e
inseguro.
-
cuando los padres enfocan sus relaciones con los hijos como relaciones de
poder.
en
las relaciones de hogar, los hijos que han sufrido un exceso de autoridad de
sus padres, suelen ser:
-
unas veces, sumisos, mentirosos y reservados y otras, cuando se han sentido
atacados, están a la defensiva, con los consiguientes problemas de rebeldía.
La
autoridad de los padres está en función de las necesidades del hijo: en la
educación la autoridad tiene la función de proteger y dar seguridad al hijo.
otra función de la autoridad, cuando se plantea a los hijos exigencias, es la
de ayudar a que ellos vayan haciendo, poco a poco, los diferentes pasos de un
desarrollo integral. los padres, al exigir determinados comportamientos de sus
hijos, deben darles las razones que los motivan a hacerlo. cuando lo que le
exigen a le niegan es razonable y le dan al hijo las debidas explicaciones, él
sabe a qué atenerse y está en la posibilidad de comprender y aceptar lo que sus
padres le piden, sin perderles la confianza.
la
autoridad es, pues, algo auxiliar en la educación de los hijos. hay que
ejercerla únicamente cuando el hijo puede cumplir por sí solo determinada
tarea, como irse a dormir a la hora indicada, aunque en la televisión haya un
programa interesante, porque el día siguiente tiene que madrugar, o cuando
corre un peligro grave para él o para otros.
Cuando
los padres pretenden ordenar todos los aspectos de la vida del hijo según sus
criterios y el niño o adolescente oye sin cesar todo tipo de órdenes y consejos
(deja eso; lávate; no grites; no seas entrometido; termina de comer; vete a
estudiar; no grites; quieto; ¡a dormir!; esto se hace así; estudia para
esto;....) el niño o adolescente termina por volverse impermeable a estos
mandatos. no hace caso sistemáticamente a nada.
se
produce un cierto distanciamiento entre él y sus padres, porque ellos no están
atentos a lo que él necesita y él se siente incomprendido por ellos.
Valores y criterios normativos
- de
la creatividad
- de
la interiorización
- de
la reflexión
- de
la libertad y la responsabilidad
-
del orden en sus afectos
- de
la sinceridad
- de
la atención y la disponibilidad
-
del esfuerzo y el estudio
- de
la amistad y del sentido comunitario
- de
la apertura a la trascendencia
los
afectos, sin estos valores y sin un criterio normativo, se desajustan y
producen en los hijos vacíos y frustraciones existenciales, que conducen a la
depresión, a la droga, al consumo complusivo e irresponsable del sexo.
Sin Dios no hay verdadera educación.
es
deber fundamental de los padres orientar a sus hijos con vista a una relación
personal con jesucristo y a un compromiso fiel y honrado con el pueblo de dios
(la iglesia). el mundo cambiará realmente el día en que los cristianos tengan
el coraje de dar testimonio de estos valores.
Educar a la responsabilidad.
los
padres tienen el deber de enseñar a sus hijos a que “piesen”, “decidan” y
“hagan” todas las cosas por propia iniciativa. hay que responsabilizarlos de
alguna tarea que se refiere a ellos mismos y al hogar.
el
hecho de que el padre o la madre “piense”, “decida” y “haga” todo en lugar del
hijo, crea en él una total inseguridad, una dependencia malsana de sus padres y
hasta llega a convencerse de que no tienen capacidad para encarar el futuro.
hay
que enseñar a los hijos a enfrentar los problemas y a no huir de ellos. esto es
posible únicamente si se les da confianza en sí mismos.
Como hablar con los hijos
los
padres de familia, “sin exagerado perfeccionismo” deben decir y hacer lo que es
necesario decir o hacer.
Jamás
deben omitirlo con el pretexto de que los hijos no acepten sus palabras o
actitudes, se pongan a la defensiva y se muestren agresivos. este silencio
sería un error. la gran dificultad al momento de hablar con los hijos es el
tono de la voz.
Para
evaluar: cuando los padres hablan con los hijos, ¿en qué plan se ponen?
¿descargan sobre ellos su agresividad y los dejan tensionados?. o por el
contrario ¿los superprotegen, creándoles una inseguridad fatal que los acompaña
siempre?
la
superprotección puede llevar a los hijos a que se sientan con derechos
adquiridos y presenten exigencias desmedidas, obligando a los padres a cortar
con esa superprotección. es cuando los hijos se rebelan contra la autoridad de
sus padres y se vuelven agresivos y desobedientes.
El afecto
El
cariño de los padres es fundamental en el crecimiento normal de los hijos.
ellos necesitan verlo expresado sobre todo en dos aspectos importantes.
1.
en caricias y expresiones físicas y verbales afectuosas
2.
en el tiempo que les dedicamos para escucharlos, divertirnos con ellos,
consolarlos, etc..
si falta
uno de estos dos elementos, el hijo no tiene la seguridad de que sus padres lo
quieran y su comunicación con ellos será ambigua e indecisa.
El rechazo
la
principal características del niño o joven no amado, es siempre un sentimiento
de inseguridad, con graves consecuencias para su desarrollo sicoemocional.
Manifestaciones:
hostilidad, agresión, venganza, hipersensibilidad, infidelidad...
la
carencia afectiva es tan grande que el niño se vuelve egoísta, resentido,
desobediente, vengativo y buscapleitos. con la relación de familia, el dialogo
es el primer paso para arreglar desajustes y es la llave maestra que abre todos
los secretos.
el
hecho de poder hablar abiertamente sobre el asunto con el hijo rechazado, hace
desaparecer casi totalmente ese sentimiento.
la
comunicación honesta, explicando los motivos de la existencia del rechazo,
mejora la vida física, psicológica y espiritual de la familia porque disminuye
el sentimiento de culpa de los padres y el sentimiento de rechazo que sufren
los hijos.
Cuando
el adulto que siente por dentro estos problemas debe:
-
buscar ayuda profesional
-
debe dialogar consigo mismo, haciendo evaluación de su vida (desde la
infancia).
-
procurando descubrir lo positivo y bello que dios puso para su vida y en sí
mismo.
es
una forma de comenzar, con la ayuda de la fe y la buena voluntad, a amrse y
avencer el rechazo del cual se ha sido víctima.
respeto
cuando
el hijo siente que sus padres lo respetan, él también los respetará y sentirá
la seguridad de poder confiar en ellos.
el
respecto que sus padres le dan le comunica seguridad y lo hace sentirse más
responsable y libre.
No
respetar a los hijos implica:
-
ridiculizar sus comportamientos, gustos, intereses, amistades, ideas, etc..
-
humillarlos con castigos e insultos
-
obligarles a contarles todo.
-
leer sus cartas, escritos, sin su autorización.
-
forzar su intimidad física espiándolos o intentando sorprenderlos.
-
aprovechar su dependencia para conseguir, mediante manipulaciones e
inculpaciones, que hagan lo que los padres quieren.
cuando
los hijos se sienten profundamente ridiculizados y humillados por sus padres,
nace la agresividad y el resentimiento hacia ellos.
la
franqueza.
si
los padres se muestran francos y sinceros con los hijos, les dan a ellos la
oportunidad de confiar en sus padres y de ser con ellos muy sinceros y
abiertos.
si
no es así, el hijo responderá a las mentiras de sus padres con otras mentiras,
a sus reticencias con otras reticencias y a sus evasivas con otras evasivas.
la
comprensión
comprender
a los hijos:
- es
verlos y escucharlos desde su punto de vista y no desde el nuestro.
- es
no juzgarlos
- es
aceptarlos como son.
Cuando
los hijos no se sienten comprendidos por sus padres, se muestran reservados y a
la defensiva en su comunicación.
Cuando
los hijos tienen comportamientos agresivos y rebeldes, o son apáticos a la hora
de cumplir con sus responsabilidades, los regaños y castigos no sirven de nada.
al contrario, aumentan la agresividad o la apatía, crean más culpabilidad en el
hijo que siente necesidad de desahogarse y lo hace volviéndose más agresivo o
apático.
en
cambio, una aceptación serena y firme de las cosas produce en el hijo una mayor
aceptación de sí mismo y mayores posibilidades de aceptación y superación de
estos comportamientos.
la
edad de los hijos
la
edad de los hijos es un factor muy importante que los padres deben tener en
cuenta al comunicarse con ellos. es muy distinto conversar con un niño, que por
su condición infantil es dependiente y maleable, que con un adolescente o un
adulto, donde ya la personalidad humana se ha configurado.
es
importante que los padres dejen al adolescente vivir su propia vida. deben
dejarlo optar, vencer los obstáculos para que desarrolle su seguridad e
independencia. esto, evidentemente, no quiere decir abandonarlo.
en
la adolescencia el hijo necesita sentirse amado, sentir que confían en él.
necesita sentirse protegido y que tienen capacidades.
para
que el adolescente interiorice estos sentimientos es necesario que se le
expliquen las restricciones a que lo someten en asuntos relativos a educación,
responsabilidad, fiestas, sexo, dinero, etc...
la
explicación de las permisiones o negativas es muy importante porque da a los
hijos la oportunidad de aprender a pensar.
el
adolescente siente miedo al entrar en la edad adulta.
para
él es extremadamente importante sentir que le damos atención a través de
caricias delicadas o mediante estímulos verbales positivos.
es
necesario darle al hijo adolescente la libertad para que opte. hay que estar a
disposición, pero es fundamental respetarle su libertad de decisión.
para
el adolescente su problema, afectivo o académico, es su mayor problema. sufre
por él y necesita comprensión y protección, pero no necesita que alguien decida
o actué por él.
los
padres deben tener conversaciones abiertas con sus hijos, estableciendo y
desarrollando relaciones de confianza y amistad mutuas.
desarrollar
su autonomía es la necesidad primordial del adolescente. para que esto ocurra
necesita, sentir protección y cariño, verse respetado como un ser merecedor

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